Esas particularidades de la primera clase

Cada clase tiene sus particularidades pero la primera clase de una materia siempre me pareció especial. Tanto en mi rol de alumno como en mi rol docente. La primera clase encierra todo un conjunto de expectativas y cuestiones operacionales que la distinguen de todas las demás clases de una materia.

Como alumno, uno se inscribe en la materia teniendo muchas veces cierta información previa. Ya sea por algún compañero que curso la materia previamente o tal vez por simples rumores de pasillo, pero es en esa primera clase que esos mitos (o verdades) comienzan a develarse.

Como docente la previa del cuatrimestre es atareada. Hay que procesar el feedback del cuatrimestre anterior, actualizar ejercicios, reiniciar las herramientas de soporte (lista de correo, campus virtual, etc), preparar nuevos ejercicios e incluso a veces preparar nuevas clases. Más allá de esas cuestiones operativas también hay algunas cuestiones de índole emocional: ¿cuántos alumnos serán?¿cuáles serán sus expectativas?¿se habrán anotado en este curso por recomendación o por conveniencia de horarios?¿cuántos de ellos aprobarán? Algunas de esas cuestiones tendrán respuesta recién al finalizar el cuatrimestre pero otras encontrarán respuesta en esa primera clase.

Repensando los criterios de evaluación

Llega el fin de cuatrimestre y el sistema nos indica que debemos poner una nota numérica a los alumnos. La nota mínima de aprobación es 4, menos de 4 es desaprobado y 10 es la nota máxima. Esas son las reglas y no hay mucho más. Partiendo de esta base cada docente hace sus propias reglas. He conocido docentes con reglas tales como:

“Nunca pongo 10 porque el 10 no da espacio para la mejora”

“El 10 implica perfección y nadie es perfecto, por lo cual no pongo 10”

“Al mejor examen lo califico con 10, incluso cuando puede que tenga errores y de ahí para abajo”

“Para aprobar el alumno debe tener una idea mínima de cada tema, con lo cual si algún ítem del examen es dejado en blanco, el examen está automáticamente desaprobado”

Más allá de esto, creo que no es lo mismo una evaluación de análisis matemático que una de ingeniería de software o de historia del arte. Tampoco es lo mismo una evaluar un examen que evaluar el desempeño de un alumno en forma integral en un curso.

Desde hace varios años enseño Ingeniería de Software y desde un comienzo estuve convencido que la evaluación con exámenes no era la estrategia apropiada para evaluar dicha disciplina. Actualmente nuestro enfoque de evaluación consiste en un conjunto de tareas individuales (alrededor de 15), más 2 trabajos grupales. La calificación final del alumno surge de la siguiente fórmula:

  • 0,3 * Promedio Ponderado de notas de tareas individuales
  • 0,3 * Nota del trabajo grupal 1
  • 0,4 * Nota del trabajo grupal 2

A esto se suma la condición de que todas las tareas individuales deben ser completadas. Además cada uno de los 3 componentes de la nota final debe ser al menos 4. Si bien estamos conformes con este esquema aún nos falta encontrar algún mecanismo para asegurar un ritmo de trabajo constante y sostenible en la realización de la tareas individuales ya que es común que algunos alumnos tiendan a atrasarse en la realización de dichas tareas y luego deban realizar un esfuerzo superlativo para ponerse al día.

Más reflexiones sobre docencia universitaria

En 2011 cuando tomé a mi cargo la materia Elementos de Ingeniería de software en UNQ tuve que decidir cómo estructurar las clases de la materia. Por reglamento la materia tenía (y tiene) una carga horaria de 6 horas semanales de clase. Hasta ese momento la materia se dictaba en dos clases semanales, si mal no recuerdo una clase de 2 horas y otra de 4. Luego de una charla con las autoridades mis opciones eran:

  • Mantener un esquema de 2 clases semanales, ya sea de una de 2 y otra de 4 o un esquema más tradicional de 2 clases de 3 horas cada una.
  •  Cambiar a un esquema “maratónico” de una sola clase semanal de 6 horas

Una vez más el dilema: ¿comodidad del docente o “mejor aprendizaje” de los alumnos?  Quien me conoce sabe claramente que elegí la primer opción: dos clases semanales de 3 horas cada una. En parte porque dictar una clase de 6 horas me parece insalubre tanto para los alumnos como para el docente. Por otro lado estoy convencido que el aprendizaje tiene naturalmente una estructura iterativa y en ese sentido el tener más clases permite realizar más iteraciones lo cual representa más ciclos de feedback y por ende más oportunidades de mejora/aprendizaje.

¿y si la materia fuera de 4 horas semanales? Una clase de 4 horas parece bastante razonable. Si, definitivamente es más razonable, pero aún así hubiera elegido dos clases semanales pues el argumento iterativo sigue aplicando en este caso también.

 

Los alumnos no dejan de sorprenderme

Al igual que todos los cuatrimestres, siempre hay algún alumno creativo que me sorprende en uno u otro sentido por sus ocurrencias. Esto me ha motivado a empezar a compartir esas situaciones tan llamativas,  aquí va la primera.

Comienzo con un poco de contexto. Resulta que en TDA1 el régimen de cursada para regularizar la materia es: aprobar los 3 trabajos prácticos grupales y defenderlos individualmente al final del cuatrimestre en un interrogatorio oral con la titular de la materia. Luego de aprobar el interrogatorio la materia queda regularizada y los alumnos pueden rendir el examen integrador. Durante la cursada no se toma ningún parcial y la asistencia a clase no es obligatoria, pero más allá de eso, los alumnos deben estar al tanto de los que se da en clase. El solo hecho de que la materia no tenga examen parcial, es un atractivo interesante para muchos alumnos, que se anotan en la materia, pero al mismo tiempo es un arma de doble filo, pues muchos no asisten a clase y luego no pueden resolver los TPs en tiempo y forma (o directamente hacen cualquier cosa) y terminan perdiendo la materia.

En este contexto, tres semanas antes de finalizar la cursada, un alumno enviá un mail diciendo (textual):

[…]desde hace un tiempo que se me complicó ir a las clases por problemas de trabajo. Aun tengo inteciones de rendir el examen y preparar algun tema para la monografia. El tema lo puedo proponer yo ? o hay alguna lista de opciones? […]

Si leyeron mi introducción con atención, seguramente ustedes estarán diciendo: “Pero en el régimen de cursada no mencionaste nada de una monografia”, claro, porque no la hay. Resulta que este alumno, no entregó ninguno de los TPs, y hasta donde recuerdo no lo he visto en las clases prácticas. Pinta como que el alumno vino a alguna de las primeras clases, confirmó que no había parcial y asumió que había que hacer una monografía para regularizar la cursada. Sinceramente no lo sé, tal vez sea que el alumno se confundió de materia, en fin, una anécdota más de mi vida como docente.