A tale of Slicing and Imagination

Este es el título de la charla que voy a estar dando en el contexto de la conferencia XP 2021 el 17 de Junio a las 14:00 (GMT-3). La charla está basada en un artículo que escribí a modo de reporte de experiencia con la colaboración de Rebecca Wirfs-Brock y que será publicado en el sitio de la Agile Alliance.

El punto central de la experiencia que voy a contar pasa por la estrategia de slicing que utilizamos en un proyecto en el que participé el año pasado. Dicha estrategia fue central para poder entregar incrementos de valor de forma continua. Al mismo tiempo la estrategia de slicing requirió del uso conjunto de otras técnicas como continuous delivery, feature toggles y una arquitectura de “micro-apps”.

Esta conferencia es una de las conferencias que más me gusta porque tiene la particularidad de combinar trabajos formales/académicos con experiencias de industria. Los interesados en participar pueden aprovechar la registración temprana que está habilitada hasta el 31 de mayo.

Actualización: ya está publicado en el sitio de la Agile Alliance el artículo que dio origen a la charla.

Todos son ágiles, pero no todos son felices

Los métodos ágiles surgieron en los 90′ y su “nacimiento formal” se ubica usualmente en 2001 con la firma del manifiesto.

Hacia 2010 Forrester ya decretaba Agile como mainstream.

Hoy, 2021, creo que “todos son ágiles” o al menos dicen serlo. Claro está que del dicho al hecho hay un gran trecho.

En los años que llevo trabajando como facilitador he visto situaciones de las más variadas respecto de la adopción de Agile a nivel equipos de desarrollo pero que en términos muy simplificados podrían clasificarse en dos grandes grupos: 1) Equipos que llegan a agile desde “el desorden” y 2) Equipos que llegan a agile desde un proceso definido, no-agile, generalmente controlado, secuencial o “iterativo “laxoo”(iteraciones de duración variable, típicamente no time-boxes, etc.)

En el caso de los equipos que provienen del desorden, generalmente optan por agile (y particulamente por Scrum) sin mayor cuestionamiento. Como que simplemente siguen al rebaño. Esto obviamente trae sus riesgos ya que en más de un caso los equipos no cuentan con los requisitos mínimos para aplicar agile de forma eficaz (usuario/PO muy involucrado, developers capaces de auto-organizarse, etc). Según he visto, en muchos casos esto resulta en equipos que dicen practicar agile pero que en la práctica terminando haciendo ScrumBut y/o Flaccid Scrum. Obviamente esto les impide alcanzar todos los beneficios que generalmente se esperan de un equipo usando agile, pero a pesar de eso puede que el equipo termine trabajando de una forma mejor que lo era su situación previa trabajando en el total desorden.

El caso de los equipos que llegan a agile desde un proceso no-agile pero definido, controlado y generalmente secuencial es menos frecuente en mi experiencia. En los casos de este tipo con los que me he cruzado mi sensación es que logran una implementación más sólida de agile, ya que generalmente cuentan con cierto orden y capacidades que les permiten gradualmente incorporar distintas prácticas de agile.

Esta situación de que “todos son ágiles” me ha llevado personalmente a intentar evitar el término agile para definir una forma de trabajo. En general prefiero hablar en términos de prácticas pues me parece que resulta mucho más concretro que hablar de “Agile en abstracto” o “Scrum by the book”.

Desde hace ya un par de años me hace más sentido hablar de prácticas y performance de delivery que de Agile o Scrum. En este sentido me resulta mucho más significativo que un equipo me diga que su lead time es de 1 semana a que me diga que hace Scrum.

En fin, resumiendo: hoy en día todos dicen ser Agiles, pero en la práctica no todos lo son en verdad. Muchos practican agile con un grado tal de ineficacia que su “agilidad” bien podría debatirse. Esto me lleva a reforzar el fondo de la cuestión (al menos desde mi perspectiva): la cuestión no es si agile o no, la cuestión es cuan buenos(y felices) somos entregando valor independientemente de la forma en que lo hagamos. Personalmente hoy creo que para muchos contextos tiene más sentido analizar la entrega de valor desde un perspectiva Lean que desde una perspectiva Agile.

Nota: Lean y Agile no son lo mismo, son dos marcos diferentes, con mucha afinidad, pero distintos. Diferencias y similitudes de estos marcos serán tema de otro artículo.

Impulsando el cambio desde la trinchera

Este es el título de la charla que di la semana pasada en el contexto de un webinar organizado por la Agile Alliance. El webinar estaba titulado “Camino hacia la agilidad: Una mirada integral” y constó de 3 oradores: Israel Alcázar, Ana Carmona y yo.

Israel fue el primero en presentar, su charla se tituló “Un enfoque integral para entender la agilidad”. Luego fue mi turno. Finalmente fue el turno de Ana cuya charla se tituló “Cuando un equipo tiene que seguir siendo ágil”. Creo que las 3 charlas estuvieron muy alineadas, primero Israel habló sobre cuestiones de transformación nivel organización/empresa. Luego yo hablé desde mi rol de XP coach trabajando con equipos de desarrollo. Finalmente Ana se centró en las situaciones que enfrenta un equipo luego del primer momento de transformación, cuando ya el equipo trabaja de forma autónoma sin la guía de un coach externo.

Luego de las tres charlas hubo un espacio de preguntas y respuestas. Toda la actividad estuvo moderada por Juan Banda.

A pesar de llevar más de un año de eventos online, no termino de acostumbrarme, sigo sintiendo como que estoy hablando al aire.

Todo el evento fue grabado y está disponible aquí en la web de la Agile Alliance, el acceso es gratuito pero requiere registración.

4 libros de Agile no tan conocidos pero excelentes

Continuando el aniversario de los 20 años del manifiesto ágil parece un buen momento para compartir algunas recomendaciones de libros.

El primero es la joya oculta de mi biblioteca: Planning Extreme Programming. Estoy seguro que mucha gente ni lo escuchó nombrar pero definitivamente vale una mirada aunque más no sea por sus autores: Kent Beck y Martin Fowler. A pesar de ser un libro de XP no es un libro de código, como su nombre lo indica es un libro de planificación que cubre también varias cuestiones de generales de gestión obviamente desde una perspectiva de XP. No es un libro reciente, es del año 2000, o sea que es previo a la publicación del manifiesto. Al igual que todos los libros la serie XP, el contenido está organizado en capítulos cortos, lo cual facilita la lectura.

Tengo dudas de incluir en este listado el libro The Art of Agile Development de Shore y Warden porque tengo la sesión que es un bastante conocido. Si bien no lo indica en el título, es un libro de XP. Fue publicado en 2007 y en estos días (marzo 2021) se está escribiendo en forma abierta la segunda edición la cual parece muy prometedora. El libro es excelente y es la referencia central de mi materia de Ingeniería de Software. Cubre muchísimas cuestiones que van desde mindset, pasando por temas de gestión y hasta cuestiones de código. Es en un libro de ingeniería de software al estilo XP.

Agile!: The Good, the Hype and the Ugly es un libro un tanto polémico para “los agilistas”. Lo conocí gracias a mi amigo @dfontde. El autor del libro es Bertrand Meyer, un referente en el mundo académico de la ingeniería de software. El libro es tal cual lo que indica su título: lo bueno, lo feo y lo popular de agile. Personalmente no comparto algunas de las apreciaciones del autor y justamente por eso lo recomiendo. Resulta interesante leerlo porque Meyer es un referente que lleva muchos años en esta disciplina y que en cierto modo muchos lo asociamos a métodos más tradicionales/pre-agile. Un aporte interesante del libro es que para parte del análisis que hace de agile toma las 10 prácticas ágiles que considera más relevantes/representativas de agile.

Otro libro de un autor reconocido es More Effective Agile, este libro aún lo estoy leyendo, pero lo que llevo leído me pareció excelente. Es un libro reciente, fue publicado a mediados de 2019. Su autor es Steve McConnell, un reconocido autor de libros de ingeniería de software entre los que se encuentran Code Complete, Rapid Development y Software Estimation: Demystifying the Black Art. Hay dos cuestiones que me llevaron a leer este libro. Por un lado, ya había leído mucho material de McConnell (además de sus libros también tiene publicados muchos artículo interesantes) y quería saber su visión de agile. Por otro lado, al ser un libro reciente, me resultaba interesante averiguar qué hay para decir de agile a casi 20 años del manifiesto cuando ya se han publicado cientos de libros de agile. La visión de agile que ofrece McConnell la sentí muy afín con mis propias ideas. En esa visión McConnell desmistifica y corrige algunas falsas creencias (y argumentos de venta) de Agile.

Algunas reflexiones a 20 años del manifiesto ágil

En estos días se están cumpliendo 20 años de la publicación del manifiesto ágil. Mucha agua ha corrido bajo el puente.

Agile se volvió mainstream (¿hacia ~2010?).

Alguna gente llegó, probó y se fue (¿los menos?).

Otra gente llegó, se enamoró y ahora abraza árboles (¿demasiados?).

Están también los fundamentalistas, que incorporaron Agile a su vida y evangelizan con Agile a todo el que se cruza (¿coaches?).

Están también los pragmáticos no fundamentalista que ven los métodos ágiles como una herramienta útil para ciertos contextos pero que no dudan en dejar Agile de lado si ven un enfoque que calza mejor para el contexto (¿yo?)

Obviamente también hay gente que aún no llegó (¿llegarán algún día?).

Como dirían algunos amigos, también están los “vende humo” (como en todo negocio ¿no?)

Siempre que hay una moda, están los contra, en este caso los “anti-agile” que, en gran medida debido a los abrazadores de árboles y a los vende humo, creen que Agile es puro cuento y militan en su contra.

Sin duda podríamos seguir enumerando posiciones respecto a Agile, pero creo que con esto basta para exponer la situación.

El término “agile” a mi entender ha perdido un poco de significado, ha sido utilizado para referirse a cosas muy distintas, basta ver algunas conversaciones de twitter para confirmarlo.

Uno lee el manifiesto y en los primero años de los 2000, hablar de Agile es prácticamente XP, equipos chicos, autogestionados, que construyen software con excelencia técnica, tal como sugiere el manifiesto. Hacía el 2010 la situación cambia y Scrum toma el lugar de mayor popularidad. Nos inundan los post-its. Empezamos a ver equipos agile que no construyen software con excelencia técnica (Flaccid Scrum). Tiempo después aparecen los enfoques de escalamiento y todo el “Agile Industrial Complex” y los equipos casi que dejan de ser autogestionados y cierta burocracia renace. Esto da origen a un movimiento “revolucionario” de vuelta a las raíces y los enfoques de Modern Agile y Heart of Agile empiezan a cobrar relevancia en contraposición a las propuestas de escalamiento como SAFe.

En fin, realmente hay discusiones y usos de Agile que son de lo más diverso. Pero hay un hecho innegable: agile ha tenido un importante impacto en IT tanto a nivel industrial como académico. Y a mi parece ese impacto ha sido muy positivo.

Justamente con motivo de estos 20 años de Agile, estas semanas se han organizado diversos eventos relacionados a Agile. En mi caso estaré participando este viernes 12 de febrero en un conversatorio con formato fishbowl sobre DevOps. Este evento es organizado por la gente de RunRoom. La participación es gratuita pero requiere registración aquí.

La influencia de Agile en el uso de prácticas de desarrollo

Este el título del artículo de investigación que estaré presentando en Congreso Bianual de IEEE Argentina. Este artículo, cuya autoría comparto con Diego Fontdevila y Alejandro Oliveros, es parte del resultado de nuestra participación en la iniciativa HELENA Survey. La presentación será esta tarde en el bloque de 15 a 17 hs., la participación es gratuita pero requiere registración aquí.

En forma resumida encontramos que entre las prácticas de desarrollo más utilizadas, las prácticas de gestión/organización son prácticas que fueron introducidas por los métodos ágiles. Al mismo tiempo vemos que las prácticas técnicas más utilizadas son principalmente prácticas previas a los métodos ágiles pero que estos últimos han reconocido e incorporado. En cierto modo podríamos leer esto como lo que la industria tomó de Agile es principalmente técnicas de gestión/organización.

La publicación de este trabajo marca el cierre de una etapa en mi trabajo de investigación. Esta etapa que inició allá por 2016 estuvo enfocada en estudios de índole principalmente exploratoria sobre el uso de métodos ágiles de desarrollo de software. El año próximo continuaré trabajando en otra línea de investigación relacionada a la enseñanza de ingeniería de software (tema que ya vengo trabajando desde 2018) y comenzaré a trabajar en el estudio de prácticas de desarrollos de software.

La motivación de estudiar las prácticas concretas de desarrollo surge a partir de ver que muchos equipos no utilizan un método/enfoque/proceso particular sino que más bien utilizan algún tipo de “enfoque híbrido” que combina prácticas de diferentes enfoques/métodos/procesos. En particular me interesa estudiar experimentalmente dos prácticas: Pair-programming y Test-Driven Development.

#HistoriaDeTrinchera: Planning de una User Story

Recurrentemente hablo con gente que me comenta de sus dificultades para completar el trabajo planificado en la iteración. En muchos de esos casos mi sensación es que el equipo incluye funcionalidades en su iteración sin tener suficientemente en claro su implicancia. Creo que muchos se han ido del extremo de especificar cada detalle de la funcionalidad en un documento tipo especificación de casos de uso, a directamente pasar al otro extremo y escribir un título y nada más. Es por esto que quiero compartir en este artículo el ejercicio que intentamos hacer en mi proyecto actual a la hora de armar nuestro backlog de iteración determinando las funcionalidades que trabajaremos.

Una de las particularidades de nuestro proyecto es que como parte del equipo tenemos una especialista en diseño de experiencia usuario (digo particularidad pero me parece que esto es cada vez más común). A su vez esa especialista es en simultáneo parte de otro equipo que trabaja en forma transversal en el diseño de la experiencia de varios productos de la organización. Es así que las funcionalidades (que usualmente llamamos user stories) se piensan desde un momento muy temprano teniendo presente la experiencia que se quiere ofrecer al usuario. De esta forma, cuando hablamos sobre una funcionalidad en una reunión de planificación generalmente ya contamos con un diseño de pantalla (o tal vez varias) que acompañan la conversación.

De la conversación sobre la user story buscamos esclarecer los siguientes puntos para poder agregarla al backlog de la iteración:

  • El escenario principal de uso y alguno de los escenarios alternativos más importantes. De ser posible, y si la complejidad lo amerita, ahi mismo expresamos estos escenarios en sintaxis Gherkin.
  • Las tareas necesarias para completar la story como ser: codear la pantalla, codear un nuevo servicio, codear componente para conectar con otro sistema, generar los datos de prueba, automatizar la prueba end-2-end, etc, etc
  • La dependencias de otras aplicaciones/apis y estados de las mismas (esa API que debemos consumir ¿ya está disponible en producción? ¿la está consumiendo algún otro equipo?)
  • La necesidad (o no) de hacer que la funcionalidad sea “apagable” o “segmentable”. Hay funcionalidades que son simples y de baja criticidad que apenas las terminamos pueden ser liberadas al público en general, pero hay otras que, ya sea por su complejidad o criticidad, se prefiere liberarlas gradualmente a distintos grupos de usuarios. En términos técnicos pretendemos identificar si la funcionalidad debe ser “toogleable”.

A medida que vamos viendo cada una estas cuestiones vamos tomando conciencia del tamaño y la complejidad de la funcionalidad y puede que en base a ello decidamos partir la funcionalidad en varios cortes (lo que comúnmente se conoce como slicing).

En algunos casos parte de estas cuestiones se hablan en una reunión de refinamiento que ocure previamente a la planning. A su vez dicha reunión nos permite identificar potenciales blockers para el desarrollo de alguna funcionalidad pedida. En algunos casos también ocurre que la funcionalidad pedida depende de funcionalidades provistas por alguna API desarrollada por otro equipo y que no se encuentra disponible aún o tal vez no provee todo lo que necesitamos. En estos casos en lugar agregar la funcionalidad en cuestión a nuestra iteración, agregamos una tarea de gestión para darle seguimiento a al desarrollo de esa API e incluso hacer algún prueba de concepto como para ir familiarizándonos.

Dos datos adicionales de contexto:

  • En las reuniones de refinamiento no participa necesariamente todo el equipo. Seguro están los especialistas de negocio, la especialista en UX, el facilitador y algunos devs. En general esta reunión dura 1 hora.
  • Las reuniones de planificación tiene 2 partes: una estratégica donde participa todo el equipo y una táctica donde solo participan los técnicos (devs & testers). Entre ambas se van entre 2 y 3 horas.

A partir de lo anterior resulta que para planificar una iteración de 2 semanas este el equipo requiere en total de unas 4 horas de trabajo conjunto.

Algunas de estas cuestiones puede que no coincidan exactamente con lo que recomiendan algunos libros y posiblemente a algunos lectores puede que le resulten impracticables en su propio contexto y lo entiendo. No es mi intención convencer a nadie de trabajar de esta de esta forma, simplemente pretendo compartir lo que a nosotros nos viene funcionando y nos permite entregar software todas las semanas.

Enseñanza de Métodos Ágiles en Argentina

Corté el título porque quedaba demasiado largo, pero para ser preciso debería haber puesto: Enseñanza de Métodos ágiles de Desarrollo de Software en Argentina. Estado del Arte. Este es el título formal del trabajo con el que completé mi carrera de Especialista en Tecnología Informática Aplicada en Educación (UNLP).

Este trabajo es un estudio formal y sistemático basado en métodos empíricos de investigación. El trabajo completo tuvo 3 fases.

La primera fase, a fines de 2018, fue incluso antes de comenzar formalmente con el trabajo de especialización. Hice una encuesta entre estudiantes en CONAIISI 2018. El resultado de esa encuesta fue un artículo titulado en “Initial Assessment of Agile Development in theUndergraduate Curricula” que fue publicado en el Workshop Brasilero de Métodos Agiles que se llevó a cabo en el contexto de Agile Brazil 2019.

La segunda fase, ya en el contexto de la especialización, consistió en un mapeo sistemático de literatura que fue publicado en el XXV Congreso Argentino de Ciencias de la Computación con el título Introducing Agile Methods in Undergraduate Curricula, a Systematic Mapping Study

Hasta este punto, toda la información recolectada no resultaba suficiente para tener un entendimiento lo suficientemente certero sobre el estado de la enseñanza de métodos ágiles en Argentina. Entonces ya en la fase 3 realicé una encuesta a docentes de Ingeniería de Software, que es el área donde típicamente se estudian métodos ágiles. Para esto contacte en forma personalizada a los docentes de Ingeniería de Software de la universidades pertenecientes a la Red de Universidades Nacionales con Carreras de Informática, un organismo que agrupa tanto a instituciones públicas como privadas.
Logré así recolectar respuestas de 69 cursos pertenecientes a 44 instituciones distintas. Según los datos provistos por de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación , las instituciones relevadas en mi estudio “generaron” en ~77 % de los egresados de las carreras universitarias de informática en el país en el 2017. Esto da cuenta de la representatividad de la muestra analizada.

Entre los resultados encontrados, destacan:

  • Los métodos ágiles son enseñados en el 97.7 % de las carreras de grado relevadas. Más aún, en el 54,5 % de los casos, los métodos ágiles se estudian en el contexto de varias materias que también abordan otros temas.
  • La gran mayoría de los encuestados (83.8 %) dicta sus materias de forma completamente presencial. Este hecho puede estar influido por cuestiones de regulaciones ya que muchas instituciones no admiten alternativas de educación no presencial y exigen asistencia física a las clases. Sin embargo, el 70 % de los encuestados utiliza en sus materias un campus virtual, lo cual representa una extensión del aula y por ende cierto grado de hibridación en la modalidad de enseñanza.
  • El 77 % de los encuestados indicó enseñar Scrum, pero tan solo el 53 % indicó enseñar Retrospectivas, que sin duda es una de las prácticas más importantes de Scrum. Iteration Planning, Iteration Review y Daily Standup son todas prácticas centrales de Scrum y su porcentaje de enseñanza es bastante menor al de Scrum
  • Respecto de las prácticas ágiles; User Stories, Iteration Planning, Planning Pocker, Retrospectives e Iteration Review son las cinco prácticas más enseñadas, las cinco por encima del 50 %. Cabe destacar que estas cinco prácticas pertenecen todas a la categoría “Practicas de gestión”.

Los interesados en leer el trabajo completo lo pueden descargar desde este link.

El próximo lunes 17 a las 19.00 hs voy a hacer un sesión online para compartir los resultados de este estudio y debatir al respecto. Si estas interesado en participar, puedes registrarte aquí.

The Pragmatic Programmer

La primera edición de este libro fue publicada en 1999 pero yo no lo conocí hasta ~2005. Y no lo leí hasta 2009 cuando lo encontré la biblioteca de la empresa en la que trabajaba en aquella época. El año pasado se publicó la edición 20 aniversario y no dudé en comprarlo. Ayer terminé de leerlo.

Mas allá de la elegancia de la edición tapa dura, a nivel contenido el libro no tiene desperdicio y creo que es una lectura obligada para todo developer. Cubre temas muy variados que van desde principios de diseño, estimación, hasta ética profesional pasando por programación concurrente, técnicas de testing y recomendaciones de organizacional personal.

Complementariamente a la usual división en capítulos, el libro está organizado en “temas” (topics) que son subdivisiones de los capítulos y la extensión de cada uno es tal que su lectura puede realizarse en 30 minutos (lo cual a mi personalmente me facilita mucho la lectura). Asimismo al final de cada tema se listan los temas relacionados y se ofrece una serie de ejercicios, algunos de reflexión, otros de programación, etc.

Los autores son Dave Thomas y Andrew Hunt, ambos autores del Agile Manifesto. Tal vez por eso muchas de las cuestiones tratadas en el libro están abordadas desde una perspectiva ágil.

Esta edición 20 aniversario es bastante distinta a la edición original de 1999. La esencia de libro es la misma pero el contenido ha sido totalmente actualizado. De hecho los propios autores reconocen que hay partes del libro que fueron completamente reescritas.

#HistoriaDeTrinchera: equipo completo

Al cabo de 6 iteraciones hemos completado el equipo. Resulta que al comenzar la sexta iteración se sumó el miembro faltante. Tenemos ahora cubiertos todos los roles/habilidades que consideramos necesarios para llevar adelante el proyecto y al mismo tiempo hemos alcanzado, a mi criterio (no estoy seguro que mis colegas compartan) el número máximo de personas que el equipo puede tener.

Nuestra expectativa es poder tener dentro del equipo todas las habilidades (y autorizaciones) para operar en un esquema de entrega continua dentro de ciertas restricciones organizacionales que por el momento no parecen estar abiertas a negociación (tema de otro post). En este sentido tenemos los siguientes roles/habilidades:

  • Developer
  • Tester
  • Diseñador de UI/UX
  • Facilitador
  • Product Owner
  • Infraestructura

Estos roles/habilidades son ocupados por personas que están en el día a día del proyecto y que como tal participan diariamente de las reuniones de sincronización (daily standups). Algunas aclaraciones que pueden resultar relevantes para el lector:

  • Developers: apuntamos a que puedan desarrollar una funcionalidad de punta a punta, lo cual implica tanto hacer tanto front (angular) como back (netCore) y tocar algunas cuestiones de infra como pipeline de CI/CD y generación de los correspondientes contenedores.
  • Testers: en el sentido de Agile, trabajan muy de la mano de la gente de negocio y con una visión funcional. Colaboran en la identificación/definición de casos y también en su automatización.
  • Diseñadores de UI/UX: diseñan/validan la experiencia del usuario y definen las pantallas. Trabajan muy de cerca con la gente del negocio y los usuarios. No codean, su trabajo llega hasta el maquetado con alguna herramienta tipo Miro, Marvel y Zeplin.
  • Facilitadores: llamados a veces Scrum Masters o coaches, ayudan a que el equipo mantenga el foco en el proceso y la entrega de valor, destraban impedimentos y mantienen los diálogos abiertos con otros equipos/áreas.
  • Product Owners: es gente con perfil de negocio que define el norte del producto, concentra los pedidos de los usuarios y los prioriza.
  • Infraestructura: más allá del control que tenga el equipo sobre la infraestructura es fundamental que el equipo entienda (y pueda definir y discutir) ciertas cuestiones de infraestructura porque pueden impactar en la implementación de algunas características/funcionalidades de la aplicación. En este caso particular, la organización tiene un área de DevOps con la cual nosotros como equipo de desarrollo trabajamos muy cerca en un ida y vuelta constante. Luego ese equipo de DevOps se encarga de la interacción con el resto de los sectores de infraestructura como seguridad, networking, etc.
    (este es un punto que puede resultar polémico y por ello le dedicaré un post aparte)

Todo este conjunto de roles/habilidades está repartido entre 12 personas, varias de ellas con asignación parcial (yo entre ellas). Para mi gusto ya son demasiadas personas y como algunos colegas coinciden con esto, es muy posible que en el corto/mediano plazo sumemos más gente y partamos el equipo en 2.