Agile, leche de almendras y negocios

Hace un tiempo (unos 2 o 3 años), en el contexto de una de las Jornadas Ágiles Latinoamericanas se creo un grupo de Telegram para coordinar actividades y compartir recursos/inquietudes/etc.  En ese grupo hubo en estos días un hilo de discusión muy interesante sobre la evolución de Agile, el uso del término Agile, etc, etc. La discusión me resultó muy interesante y por ello quiero compartir algunas de las reflexiones y argumentos que vi pasar. Aclaro que voy a copiar textualmente varios mensajes incluso cuando no estoy de acuerdo con algunos de ellos.

El tema comenzó de la siguiente forma:

A: En muchas partes he visto “Agilidad Impuesta”, es decir por mandato. ¿Cómo llamarían al caso contrario?

(varias respuestas de distintas personas)

P: … Y si la llamamos “Agilidad” y listo? lo otro es “cómo intentar que equipos que no tienen ganas, usen Agilidad”. Esa Agilidad la Agilidad forzada/impuesta? … mepa que no.

A: El mercado y las mega consultoras ya ensuciaron el término

A partir de aquí la discusión transcurrió sobre el uso del término Agile/Agilidad y los usos del mismo y yo agregué mi opinión:

N: “Agile manifesto for Software Developement”, entonces si queres utilizar agilidad fuera del desarrollo del software => buscate otro nombre“.

Algunos colegas manifestaron su acuerdo con mi visión y agregaron:

U: “Si cambias el texto del manifiesto y le pones otras palabras para tu conveniencia o rama ponle otro nombre y no lo llames Agile, porque eso ya es otra cosa

Esto me resonó con una situación que he visto recientemente en otro ámbito. Resulta que en Argentina, hace un tiempo se empezó a popularizar la “leche de almendras”. La primera vez que escuché el término me llamó mucho la atención pues en mi concepción la leche sale de una teta. De hecho la definición de wikipedia indica que es una secreción nutritiva producida por las celulas secretoras de las glándulas mamarias.  Dicho esto, lo que sale de una almendra no es leche. Este mismo fenómeno se repite con “la hamburguesa de soja” y el “alfajor de arroz”. Para mi todos estos casos son claros ejemplos de publicidad engañosa, se utiliza el nombre de un producto fuerte establecido en el mercado para vender algo distinto.

Volviendo a la conversación de telegram, con el correr de los minutos/horas la charla fue pasando por distintos temas y gradualmente subiendo el énfasis de las opiniones. Se hablo de “agile coaches” y diversas interpretaciones del manifiesto ágil. Un  comentario que me resultó muy razonable y me parece puede ayudar a zanjar algunas de las diferencias del debate:

G: “…Últimamente me suma valor diferenciar “Agile” de “agility”. El primer término lo veo con mucha carga (ni buena, ni mala) de sus orígenes (software development). El segundo lo veo expresado en nuevos conceptos: organizational agility, business agility, enterprise agility.

Otro mensaje que me resonó fuerte fue:

J: “…nos (hablando de los developers) estamos alejando de todo lo que tenga Agile como título y nos acercamos más a grupos como el Socrates..

Un mensaje que me resultó muy en línea con mi realidad fue:

O: “El punto es, que como consecuencia de la expansión, hacer agilidad ya no es una manera de hacer mejor software… cada vez se comparte menos al respecto, entonces es mejor buscar otros espacios

En un momento de la discusión compartí dos artículos escritos por firmantes del manifiesto ágil que a mi parecer están muy relacionados con el tema en cuestión:

Para cerrar este artículo comparto mi parecer:

  • El origen de “agile” es El manifiesto ágil para el desarrollo de software
  • La propuesta tuvo cierto éxito, se hizo mainstream y con ello aparecieron innumerables oportunidades de negocio (empezando por certificaciones, cursos y servicios de consultoría). Con las oportunidades de negocio aparecieron personas/organizaciones más interesadas por el negocio que por el desarrollo ágil de software. Al mismo tiempo el mainstream hizo que algunos tomen “agile” y lo intenten llevar a otros contextos. (nobleza obliga: yo soy parte de este negocio también)
  • Todo bien con utilizar “agile” en N contextos distintos, pero me gustaría que utilizara otro término para evitar confusiones (¿agility?). Todo bien con la leche de almendras, pero no le llamen leche, es engañoso, mete ruido y genera falsas expectativas.
  • Como consecuencia de los negocios, aparecen servicios brindados por organizaciones/individuos que no siempre tienen la preparación suficiente.
  • Como consecuencia de estas organizaciones/individuos no suficientemente preparados y de este uso de “agile” fuera del software, la parte del manifiesto ágil que busca asegurar la excelencia técnica del software queda marginada/olvidada.
  • También como consecuencia del negocio y del “agile no software” empezamos a ver “coaches/facilitadores/consultores” hablando de agile sin mucha idea de desarrollo de software, trabajando con equipos de software y haciendo software de baja calidad.
  • Las reuniones/eventos de agile se ven invadidos por cuestiones no relacionadas al software y eso hace que quienes nos dedicamos a desarrollar software perdamos interés por esas reuniones/eventos.
    (varias de estas ideas  ya las había vertido en mi capítulo del libro Ensayos Ágiles)

Continuará…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.